P. René Butler MS - 29no Domingo Ordinario -...
Sufrimiento Redentor (29no Domingo Ordinario: Isaías 53:10-11; Hebreos 4:14-16; Mark 10:35-45) Las personas egoístas usualmente están dispuestas a hacer ciertos sacrificios para alcanzar sus metas. En la marcha algunos pueden abandonar amistades... Czytaj więcej
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Más Pensamientos sobre la Oración (28vo Domingo Ordinario: Sabiduría 7:7-11; Hebreos 4:12-13; Marcos 10:17-30) Con mucha frecuencia en estas reflexiones hacemos alusión a la pregunta de María, “¿Hacen ustedes bien la... Czytaj więcej
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P. René Butler MS - 27mo Domingo Ordinario -...
Nunca Solos (27mo Domingo Ordinario: Génesis 2:18-24; Hebreos 2:9-11; Marcos 10:2-16) Dios creó al hombre a su imagen, según su semejanza. En la lectura del Génesis de hoy, las palabras del hombre, “hueso de mis huesos y carne de mi... Czytaj więcej
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Acuérdense y Vuelvan

(1er Domingo de Cuaresma: Génesis 9:8-15; 1 Pedro 3:18-22; Marcos 1:12-15)

La alianza de Dios con Noé estuvo acompañada por un signo, un arcoíris. Su claro propósito es el de prevenir que Dios se vaya a olvidar de su promesa. “No habrá otro Diluvio para devastar la tierra”.

Los signos ordinarios son aquellos que nos dan una indicación sobre algo que está por delante de nosotros. El arcoíris, y otros signos de otras alianzas, hacen lo contrario. Nos hacen mirar hacia atrás, para recordar lo que Dios ha hecho por su pueblo, y especialmente el por qué lo hizo.

La Salette se trata de conversión, arrepentimiento, y reconciliación. Aquellos a los que la Bella Señora llama “mi pueblo” habían olvidado la relación de alianza que habían pactado con su Hijo, aquel que había llamado a la gente de su tiempo a arrepentirse y creer en el Evangelio. El mensaje que ella nos trae es similar: Acuérdense, y vuelvan.

No es una sorpresa el que ella haya hablado en particular acerca de la Misa Dominical. “En este día los fieles deben reunirse a fin de que, escuchando la palabra de Dios y participando en la Eucaristía, recuerden la Pasión, la Resurrección y la gloria del Señor Jesús y den gracias a Dios”. (Vaticano II, sobre la Liturgia, 106)

En toda celebración de la Eucaristía escuchamos las palabras de Jesús, “Hagan esto en conmemoración mía”. En el Salmo de hoy rezamos, “Por tu bondad, Señor, acuérdate de mí”. Aquí no se trata de mirar hacia atrás. Como con todos los signos de alianza, el propósito es de dejar que el Señor renueve su presencia y acción en nosotros, para que podamos marchar hacia adelante con fuerza y bravura renovadas.

La Cuaresma es una oportunidad de reconocer hasta qué punto nos hemos apartado del fervor inicial, y así podamos retornar a una relación de alianza impregnada de fidelidad y orientada al futuro. Esta es la “conciencia limpia” de la que San Pedro escribe en la segunda lectura.

Tanto el arcoíris como La Salette (especialmente el crucifijo de María) sirven como un recordatorio de la fidelidad de Dios. Ambos son milagros de luz y esperanza. Dios nunca más destruirá a los mortales con un diluvio, y María, si ponemos atención a sus palabras, nunca más llorará ante el prospecto de dejar caer el brazo de su Hijo.

Si durante estos cuarenta días podemos acordarnos y volver, quizá podamos mostrarles a los demás el camino de regreso, también.

Traducción: Hno. Moisés Rueda, M.S.

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Conmovidos por la Piedad

(6to Domingo Ordinario: Levítico 13:1-2,44-46; 1 Corintios 10:31—11:1; Marcos 1:40-45)

San Pablo, en la segunda lectura, describe su ministerio como “no buscando mi interés personal, sino el del mayor número, para que puedan salvarse”.

Este es exactamente el ejemplo dado por Jesús en el Evangelio. El curó a un leproso, pero no para llamar la atención sobre sí mismo. Si fuera así, ¿por qué le pediría al hombre no decirlo a nadie, y por qué Marcos mencionaría la inconveniencia que aquello le causaría a Jesús cuando su fama comenzara a expandirse?

Jesús actuó porque estaba conmovido por la piedad. Ante él se arrodillo un hombre que no solamente estaba enfermo, sino que estaba obligado por la Ley de Dios a auto aislarse, a practicar la distancia social, y a cubrirse la boca.

Conmovida por la piedad, la Madre de Jesús vino llorando a La Salette. No pidió nada para sí misma. Ella estaba preocupada por los demás: su pueblo y su Hijo.

Pudiéramos preguntarnos, “¿Cuándo fue la última vez que sentí piedad?”. Sin duda encontraremos muchos ejemplos, entre la familia y los amigos, o en las noticias sobre desastres y tragedias de todo tipo. Hay formas de marginalización dirigidas hacia otros debido a diferencias sociales, religiosas o hasta políticas. Las oportunidades para experimentar la piedad abundan.

La siguiente pregunta es más difícil. “Conmovido por la piedad, ¿cómo actué? Quizá la pregunta pudiera parecer injusta. Después de todo, Jesús y María pudieron intervenir de manera sobrenatural.

Desde luego, los sacerdotes saletenses están en la posición de administrar el Sacramento de la Reconciliación. Lo hacen con alegría, y los Santuarios de La Salette se especializan, por decirlo así, en tener a sus confesores siempre listos y disponibles.

Dado que el pecado es una enfermedad subyacente a gran parte del mal en el mundo de hoy. El Salmo de hoy nos ofrece una gran esperanza: “Yo reconocí mi pecado, no te escondí mi culpa... ¡Y Tú perdonaste mi culpa y mi pecado!”

Sacerdotes o no, todos podemos hacer algo. La mayoría de nosotros responderá espontáneamente cuando se trata de consolar a alguien si sabemos que ha sufrido una gran pérdida. Dedicados a la causa de la reconciliación, estamos decididos a nunca ser causa de perdición para nadie.

Jesús no se mostró con dudas ante el pedido del leproso. “Lo quiero”. Como Jesús, como María, hagamos lo que podamos.

Traducción: Hno. Moisés Rueda, M.S.

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Justo y Necesario

(5to Domingo Ordinario: Job 7:1-7; 1 Corintios 9:16-23; Marcos 1:29-39)

En el Prefacio, que introduce la Plegaria Eucarística en la Misa, afirmamos que es “justo y necesario, siempre y en todo lugar”, alabar al Señor nuestro Dios por las bendiciones que nombramos en la liturgia del día.

Siempre. En todo lugar. Esto parece suponer una vida de constante celebración. Pero Job, un verdadero hombre de Dios, declara, “mis ojos no verán más la felicidad”. El que se encontrara en tal estado, es triste, pero es importante que sepamos – y aceptemos – que los creyentes pueden tener días, semanas, meses o hasta años malos.

Hay que recordar que la situación de Job es el resultado de una apuesta. Dios alabó la rectitud de Job, pero el Adversario contestó, “extiende tu mano y tócalo en lo que posee: ¡seguro que te maldecirá en la cara!”. Así que Dios permitió que Satán atormentara a Job. Y aunque Job se quejó fuerte y largamente de sus sufrimientos, leemos, “En todo esto, Job no pecó ni dijo nada indigno contra Dios”.

En muchas partes de Francia en 1846, el pueblo estaba pasando por severas dificultades. Respondían usando el nombre de Jesús, no con devoto respeto, que sería lo justo y necesario hacer, sino como una manera de expresar el enojo que sentían, como bien María remarcó en La Salette.

Como Job, hay ocasiones en las que tenemos más preguntas que respuestas, que tienen que ver con nuestros propios problemas o con los de los otros. Es especialmente perturbador ver a cristianos, batallando con el miedo, las dudas, el estrés, etc., a veces abandonando la fe, alejándose de Dios en momentos cuando más lo necesitan. El llamado de la Bella Señora a la conversión se dirige precisamente a esas personas.

San Pablo escribe sobre su prédica. “es para mí una necesidad imperiosa”. El predicó el Evangelio por amor a Cristo; por amor a los demás, él se hizo “todo para todos”.

Jesús también se esforzó en llevar su predicación y ministerio sanador, enraizados en la oración, a tantos como fuera posible.

María nos pide hacer conocer su mensaje. Es nuestra tarea imperiosa. En nuestros propios tiempos de dificultad, con la cabeza inclinada si es necesario, y humildes al extremo, es justo y necesario que sepamos sobrellevar todo cuanto sea por el Evangelio y por nuestro prójimo, en la esperanza de colaborar para que todos reconozcan la presencia sanadora de Jesús.

Traducción: Hno. Moisés Rueda, M.S.

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sábado, 16 janeiro 2021 14:22

Unidos pela Oração

TERÇO INTERNACIONAL

Unidos pela Oração

“Fazeis bem vossa oração, meus filhos?”…

“Ah! Meus filhos é preciso fazê-la bem…”

A pergunta e o pedido que a Bela Senhora faz a Maximino e Melânia quer lembrar a todos nós que uma sólida espiritualidade é aquela que está enraizada na vida e na Palavra de Deus e começa com a prática da oração pessoal. A oração é um compromisso diário na vida do Leigos Saletino.

Estamos vivendo o Ano Mariano que nos prepara para a celebração dos 175 anos da Aparição de Nossa Senhora em Salette. Motivados pela alegria deste tempo de preparação e iluminados pelo pedido da Bela Senhora, Leigos Saletinos da Itália e da Argentina-Bolívia tiveram a feliz iniciativa de propor a realização do Terço Internacional - Rosário Internacional em outros idiomas - que quer ser um momento de comunhão e partilha para toda Família Carismática Saletina.

Mas como reunir membros desta Família, se estão em lugares tão distintos do planeta? A resposta veio nestes tempos de pandemia. Se ela nos obrigou ao distanciamento social e ao cancelamento de atividades presenciais, também nos trouxe o olhar mais atento para as possibilidades que a tecnologia nos oferece como os aplicativos para reuniões e encontros “on-line” pelo computador ou celular.

O Terço Internacional realiza-se através de um destes aplicativos sempre no primeiro sábado do mês. Leigos e Missionários saletinos de 10 países estão participando e a cada mês um país é convidado a animar o encontro. A recitação das orações é dividida entre os países sendo 6 idiomas: espanhol, francês, italiano, inglês, polonês e português. Três intenções pelas quais sempre rezamos: a missão do Papa Francisco, pois assim nos unimos a toda igreja; a superação da pandemia do Covid-19 que afeta todos os países e o cuidado com o meio ambiente que é a Causa Comum de todos os Leigos Saletinos.

A questão do horário também teve que ser pensada afinal os participantes estão em 8 fusos horários diferentes. No horário do Brasil, o Terço acontece ao meio dia, 9h nos Estados Unidos e 23h nas Filipinas.

É verdade que podem surgir alguns atrapalhos. A conexão com a internet pode falhar ou algumas dificuldade com a comunicação. Mas o espírito de oração, fraternidade e pertença à Familia Carismática Saletina tudo supera.

O Terço também é transmitido pelo Facebook na página Rosario Internazionale

Todos estão convidados!

 

 

ROSARIO INTERNACIONAL

Unidos por la oración

“¿Hacen bien sus oraciones, hijos míos?”…

“Ah! Mis hijos necesitan hacerlas bien…”

La pregunta y la petición que la Bella Señora hace a Máximo y Melania quiere recordarnos a todos que una espiritualidad sólida es aquella que está arraigada en la vida y en la Palabra de Dios y comienza con la práctica de la oración personal. La oración es un compromiso diario en la vida de los Laicos Saletenses.

Estamos viviendo el Año Mariano que nos prepara para la celebración del 175 años de la Aparición de La Virgen en la Salette. Motivados por la alegría de este tiempo de preparación e iluminados por la petición de la Bella Señora, Laicos Saletenses de Italia y Argentina-Bolivia tuvieron la feliz iniciativa de proponer la realización del Rosario Internacional - Rosario Internacional en otros idiomas - que quiere ser un momento de comunión y de compartir para toda la Familia Carismática Saletense.

Pero, ¿cómo reunir a los miembros de esta familia si están en lugares tan diferentes del planeta? La respuesta llegó en estos tiempos de pandemia. Ya que ella nos obligó a distanciarnos socialmente y a cancelar actividades presenciales, también nos trajo a mirar con atención las posibilidades que la tecnología nos ofrece como las aplicaciones para reuniones y encuentros "on line" por el computador o el celular.

El Rosario Internacional se lleva a cabo a través de una de estas aplicaciones siempre el primer sábado del mes. Participan laicos y misioneros Saletenses de 10 países y cada mes, un país es invitado a animar e, encuentro. La recitación de las oraciones se divide entre los países que son 6 idiomas: español, francés, italiano, inglés, polaco y portugués. Tres intenciones por las que siempre oramos: la misión del Papa Francisco, porque así es como nos unimos a toda la iglesia; superar la pandemia de Covid-19 que afecta a todos los países y el cuidado del medio ambiente que es la Causa Común de todos los laicos Saletenses.

La cuestión del horario también tuvo que ser pensada para todos los participantes que están en 8 zonas horarias diferentes. En el horario de Brasil, el Rosario tiene lugar al medio día, a las 9:00 a.m. en los Estados Unidos y a las 11:00 p.m. en Filipinas.

Es cierto que pueden surgir algunas complicaciones. La conexión al Internet puede fallar o alguna dificultad con la comunicación. Pero el espíritu de oración, fraternidad y pertenencia a la Carismática Familia Saletense todo lo supera.

El Rosario también es transmitido por Facebook en la página de Rosario Internazionale.

¡Todos están invitados!

Vilmari Aparecida Pedrozo (Brasil)

Published in LEIGOS SALETINOS (POR)
terça-feira, 12 janeiro 2021 19:19

Rosário - fevereiro 2021

Published in LEIGOS SALETINOS (POR)
terça-feira, 12 janeiro 2021 14:38

Boletim - Salette Info 2020

Salette Info - Boletim da Congregação

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“Sé Quien Eres”

(4to Domingo Ordinario: Deuteronomio 18:15-20; 1 Corintios 7:32-35; Marcos 1:21-28)

En el Evangelio de hoy, la gente estaba asombrada porque Jesús “les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas”. Sin embargo, un hombre en la sinagoga, no estaba asombrado sino aterrorizado. Poseído por un espíritu impuro, fue el único que, al reconocer a Jesús, gritó con fuerza, “¡Ya sé quién eres!”. Entonces Jesús hizo exactamente lo que el demonio más temía, y lo expulsó.

El espíritu impuro lo conocía, mientras que aquellos que deberían conocerlo, no. En La Salette, la Bella Señora vio que su pueblo, a juzgar por su comportamiento, ya no conocía a su Hijo. Usando el lenguaje del Salmo (95) de hoy, ellos habían endurecido sus corazones y cerrado sus oídos a su voz.

La Salette es, por lo tanto, profética. Mientras que el proceder y la apariencia de María son muy diferentes a la manera en que usualmente imaginamos de los profetas, su mensaje, como el de los profetas, contiene exhortaciones, promesas y advertencias.

Dios le dijo a Moisés que haría surgir otro profeta como él de en medio del pueblo. “pondré mis palabras en su boca, y él dirá todo lo que Yo le ordene”. El mantuvo su promesa, a lo largo de muchas generaciones.

En el bautismo, a cada uno de nosotros se nos concedió formar parte en la dignidad del rol profético de Cristo. Esta responsabilidad puede parecer demasiada para nosotros. Por eso rezamos: “Que brille tu rostro sobre tu servidor, sálvame por tu misericordia. Señor, que no me avergüence de haberte invocado” (Antífona de comunión, Sal. 31).

El demonio llamó a Jesús “el Santo de Dios”, y tembló. Los cristianos llaman a Jesús con el mismo título, y van a él. El Salmo 95 pone en palabras esta actitud: “¡Entren, inclinémonos para adorarlo! ¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó! Porque Él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo que Él apacienta, las ovejas conducidas por su mano”.

Nuestra adoración y nuestro estilo de vida llenos de fe son proféticos por naturaleza, atraen la atención hacia la presencia y a la acción de Dios en nuestro mundo. En otras palabras; esto debería hacer posible que los que nos rodean digan, Sé quién eres-un seguidor de Jesucristo”.

Algunos hasta pudieran reconocer una cierta cualidad saletense en nosotros, y procurar comprender qué es o, mejor aún, buscar cómo podrían adquirirla para ellos mismos.

Traducción: Hno. Moisés Rueda, M.S.

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Un Canto Nuevo

(3er Domingo Ordinario: Jonás 3:1-10; 1 Corintios 7:29-31; Mateo 1:14-20)

Comenzamos esta reflexión con la Antífona de Entrada de hoy: “Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra” (Salmo 96:1). Con esto nos ponemos en perspectiva con las lecturas y con La Salette.

En todas las lecturas, hay un cambio trascendental. Los ninivitas le hicieron caso a la predicación de Jonás. Jesús proclama: “El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca”. Cuatro pescadores han abandonado sus redes para seguirlo. San Pablo nos dice; “La apariencia de este mundo es pasajera”.

La Aparición de La Salette fue también una experiencia transformadora, no sólo para Melania y Maximino, sino también para muchos otros miles de personas, llegando hasta nuestros tiempos.

La invitación a cantar un canto nuevo se aplica no al cambio en sí mismo, como si fuera sólo cuestión de novedad. Nos llega siempre en un contexto de alegría y celebración. Algo maravilloso ha sucedido – una conversión, una reconciliación – con sentimientos intensos y nuevos, buscando nuevas expresiones.

Hay muchos cantos en tantos idiomas en honor a Nuestra Señora de La Salette. Pero hay uno que está íntimamente asociado con el Santuario sobre la Montaña Santa en Francia. No hace ninguna mención de la Aparición ni del mensaje. En su lugar es una traducción poética del Ángelus, puesto en música, y que se canta al final de la procesión de las antorchas cada atardecer.

Es conocido como el Ángelus de La Salette, y los peregrinos habituales lo saben de memoria. Es, de algún modo, un canto nuevo para ellos, que les renueva el amor por la Bella Señora cada vez que lo cantan. Una nueva canción que ayuda a eliminar los hábitos viejos y negativos que a menudo intentan reapropiarse de nuestras vidas.

El Salmo de hoy contiene una maravillosa oración: “Muéstrame, Señor, tus caminos, enséñame tus senderos. Guíame por el camino de tu fidelidad, enséñame”. Necesitamos tener nuestros pies firmes sobre el suelo de la verdad de Dios que nos guía. La verdad que nunca envejece.

El canto nuevo va en ambos sentidos. Es para considerar este maravilloso texto de Sofonías 3:17: “¡El Señor, tu Dios, está en medio de ti, es un guerrero victorioso! El exulta de alegría a causa de ti, te renueva con su amor y lanza por ti gritos de alegría, como en los días de fiesta”.

¡Nuestro canto nuevo es el de Dios, y el suyo es el nuestro!

Traducción: Hno. Moisés Rueda, M.S.

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